Descripción general del perfeccionismoEl perfeccionismo ha sido objeto de estudio durante décadas en ámbitos como la clínica y la psicología de la personalidad. Desde hace mucho se reconocen sus posibles efectos negativos: sentimientos de fracaso, dificultad para decidir, tendencia a dejar tareas para después, vergüenza y autocrítica excesiva.Desde hace años se concibe como
un fenómeno complejo, con componentes internos (metas personales y autoevaluación) y externos (demandas del entorno). Desde una perspectiva teórica, existe un consenso bastante sólido acerca de que el perfeccionismo se compone fundamentalmente de dos elementos centrales:El primero es la
tendencia a imponerse estándares personales muy altos, es decir, criterios exigentes para considerar que uno ha tenido éxito.El segundo es la
autovaloración negativa que aparece cuando esos estándares no se cumplen.Estas dimensiones suelen expresarse mediante varios aspectos:
- Metas personales elevadas: fijarse objetivos extremadamente exigentes y darles un peso excesivo al evaluarse.
- Temor desmedido a equivocarse: angustia intensa ante la posibilidad de cometer fallos.
- Dudas sobre el propio desempeño: inseguridad constante sobre si lo que se hace está suficientemente bien.
- Expectativas de los padres: percepción de que la familia transmitió demandas muy altas.
- Críticas paternas: sensación de haber recibido juicios severos por parte de las figuras parentales.
- Necesidad de orden: inclinación marcada hacia mantener todo organizado.
Entre todas ellas, la
preocupación por los errores suele identificarse como la dimensión más relacionada con problemas psicológicos.Modelos como los de Kanfer, Hageman, Rehm y Carver explican que la angustia se origina por:
- Mantener estándares poco realistas,
- No tolerar el fallo, y
- Generalizar un error a la visión completa de uno mismo.
El costo del perfeccionismoAunque puede parecer que el perfeccionismo ayuda a alcanzar metas, en realidad suele tener un precio alto. Entre sus consecuencias comunes se encuentran:
- Tensión y estrés constante.
- Miedo a equivocarse.
- Dificultad para disfrutar de los logros.
- Sensación de insuficiencia.
- Pensamientos muy rígidos o extremistas.
- Miedo a la opinión ajena.
Muchas veces, quienes lo padecen justifican estas actitudes con frases como “solo quiero hacer las cosas bien”, sin ser plenamente conscientes del malestar que esto genera. Existe una diferencia clara entre
intentar mejorar y
sentirse obligado a hacerlo todo a la perfección para valer como persona.El perfeccionismo también puede estar relacionado con
una autoestima baja, ya que se usa como un intento de validarse ante uno mismo o ante los demás.
Características asociadas al perfeccionismo- Deseo constante de aprobación.
- Temor al rechazo.
- Autocrítica intensa.
- Pensamiento dicotómico (todo o nada)
- Creencias irreales sobre uno mismo.
- Tendencia a ver cada error como un fracaso total
- Valoración personal basada en resultados.
Mitos y realidades sobre el perfeccionismoMito 1: “Si dejo de buscar la perfección, caeré en la irresponsabilidad.”
Verdad: Entre el desorden y la perfección existen muchos puntos intermedios. Se puede trabajar bien sin exigir resultados impecables.
Mito 2: “El éxito que tengo se debe a que hago todo perfecto.”
Verdad: Existen personas muy exitosas que no son perfeccionistas. El éxito depende de varios factores, no solo de la autoexigencia extrema.
Mito 3: “El perfeccionista consigue todo lo que quiere.”
Verdad: Muchas veces el perfeccionismo limita: provoca postergación, miedo a fallar y pérdida de tiempo en ajustes mínimos.
Por qué es difícil dejar de ser perfeccionista- Lo nuevo genera ansiedad.
- Miedo a perder el respeto o reconocimiento.
- La sociedad refuerza las conductas perfeccionistas.
- Requiere aceptar la propia vulnerabilidad.
Cómo empezar a cambiarEl primer paso es
reconocer el perfeccionismo. Después, es necesario trabajar de manera constante para modificarlo. Algunas estrategias útiles:
- Recordar que tu valía personal no depende de tu rendimiento, sino que tiene que ver exclusivamente con aquello que te hace humano, es decir: sentir, tener ideas y valores propios, tener una vida con sentido.
- Recordar que equivocarse es parte de ser humano. Que lo más valioso es aprender de los errores.
- Analizar cuáles errores realmente tuvieron consecuencias importantes. Seguramente no muchos de ellos y, probablemente, hayas podido subsanar mucho más de uno.
- Hacer una lista del costo personal del perfeccionismo (dejar de hacer cosas, vivir con tensión y/o estrés, imposibilidad de descansar bien, vivir malhumorado, escaso tiempo de ocio, etc.)
- Aprender a tolerar críticas y reducir la autocrítica.
- Vivir el presente en lugar de anticipar “¿y si…?”
- Diferenciar entre mejorar y obsesionarse.
- Revisar expectativas y ajustarlas, lo que implica establecer metas alcanzables.
- Evitar compararte con los demás.
- Poner límites al tiempo dedicado a una tarea.
- Aceptar amorosamente aquello que no te gusta de ti mismo/a, es decir sin desvalorarte.
En definitiva, todos somos personas que algunas veces acertamos, otras no tanto y, en ocasiones, cometemos errores significativos. Eso no define quiénes somos.